Carlos Escutia

La bici ha transformado mi vida. Desde que empecé a usarla con regularidad para transportarme encontré un modo peculiar de percibir movimientos, lugares e incluso olores.

El arte, y en particular la música, le ha rendido tributo. La primera canción que tengo conciencia de haber escuchado en su honor fue Bycicle Race de Queen. En mi infancia y pubertad se convirtió en mi grupo favorito; la voz de Freddie y su presencia en el escenario me sigue sorprendiendo.

Recuerdo que cuando vi el video por primera vez me ruboricé y volteé a mi alrededor para constatar si mi madre o mis hermanas me habían visto. En él, decenas de mujeres desnudas van en bici mientras la banda toca en un escenario característico de fines de los setenta.

Quizá la siguiente canción que recuerdo haber oído con una bici fue Bike de Pink Floyd. Era la secundaria, mis amigos y yo escuchábamos las discografías completas de los grandes grupos de rock de la segunda mitad del siglo XX.

La voz de Syd Barrett, cuyo look quise adoptar en esos tiempo de adolescencia, está llena de sicodelia propia de la época. La letra es un intento enamorar a una chica. En las primeras líneas, The Crazy Diamond dice: “I’ve got a bike, you can ride it if you like. It’s got a basket, a bell that rings and things to make it look good. I’d give it to you if I could, but I borrowed it”.

Pasados algunos años, descubrí otra banda que se convirtió en una de mis predilectas hasta ahora: Pixies. El noise y esas rolas que duran menos de tres minutos me impactaron. La voz estruendosa de Francis Black y su modo desenfrenado de soltar palabras lograron volarme la cabeza.

En su disco Sufer Rosa (que tiene portada portentosa) viene Tony’s Theme, una canción que relata algunas vicisitudes que vivimos todos los ciclistas: ensuciarnos el pantalón y la playera cuando pasamos algún charco o está lloviendo.

Verlos en vivo interpretando este disco completito en el Teatro Metropolitan fue alucinante; esa rola me machacó los oídos. Tony es un superhéroe como todos los que andamos en bici.

Otra canción que recuerdo con cariño es Tour de France de Kraftwerk. Tomé conciencia de ella una vez que fui con un amigo a andar en bici al Nevado de Toluca. La escuchamos mientras nos preparábamos para subir hasta las lagunas.

El sonido de la cadena de la bici aderezada con los beats electrónicos y sintetizadores fue el soundtrack ideal para la empresa que nos deparó aquel día.

Logramos subir sin esforzarnos demasiado, sin embargo el regreso me jugó una mala tirada. La bajada fue estrepitosa. Al inicio iba confiado, pero como pasaron los metros, los brazos me comenzaron a fallar, la fuerza se diluyó.

En una vuelta, no logré frenar con exactitud y caí; aún guardo las marcas de ese día. En dos ruedas escuchó esos golpes contra mis piernas y mis codos.

Queen – Bycicle Race

Pink Floyd – Bike

Pixies – Tony’s Theme

Kraftwerk – Tour de France

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