Miguel Alvarado

Toluca, México, 6 de agosto de 2020. A Diana Velázquez Florencio la asesinaron en Chimalhuacán, Estado de México, la madrugada del 2 de julio de 2017. Había dicho que iba a salir un momento de su casa para realizar una llamada telefónica por la madrugada, pero no regresó a su casa, en Santa María Nativitas, Chimalhuacán. En su domicilio la recepción era mala y por eso habría salido a esa hora, dice Lidia, su madre, quien los últimos tres años ha buscado justicia para su hija en una entidad que es profundamente feminicida. Apenas ayer acudió a la Fiscalía del Estado de México en Toluca, instancia que en los últimos tres años no había podido dar ninguna respuesta al caso. Hoy, luego de una fuerte presión de organizaciones feministas y otras como Amnistía Internacional, que incluirá la historia de Diana en su informe anual, la Fiscalía emitió un comunicado en el que señala que hay un culpable.

Jesús Alejandro “N” fue ubicado como un posible partícipe en el asesinato de Diana, y según la Fiscalía, la asfixió para después subir el cuerpo a un mototaxi y abandonarlo en la calle Francisco I. Madero, de la colonia Guadalupe, en Chimalhuacán, donde fue encontrado por policías preventivos. El implicado se habría llevado consigo dos teléfonos celulares de la víctima. Jesús Alejandro “N” fue detenido y se encuentra preso en el Centro Penitenciario de Nezahualcóyotl.


Apenas ayer la madre de Diana se reunía con autoridades y al término señalaba que no le habían permitido conocer el contenido de la carpeta de investigación, aunque le prometieron que tendría acceso a copias. “No tenemos ninguna información relevante, vamos a esperar para ver lo que hay en esa carpeta”.

Según la Fiscalía, la madre habría tenido acceso a las carpeta y a las diligencias que se encuentran en ella, y también asegura que sabía de una orden de aprehensión en contra de Jesús Alejandro “N”. Pero ella dijo otra cosa.

A Lidia, la madre de Diana, la Fiscalía le ha negado una reunión con Alejandro Gómez, titular de la misma y el 5 de agosto, aunque esa cita estaba pactada, la recibieron la fiscal de Feminicidios, Irma Millán, la subprocuradora de Género y el secretario particular del fiscal. Alejandro Gómez no se presentó. Sobre la detención del responsable que señala la Fiscalía, Lidia Florencio decía un día antes que “hay un detenido pero no para el feminicidio de Diana. No sabemos quién sea ni sabemos por qué delito está detenido o si tienen ellos pruebas para vincularlo con el feminicidio de Diana. Es más, no sabemos ni siquiera su nombre. Que nosotros sepamos, no hay una orden de aprehensión porque son puras sospechas. Si nos dicen que está detenida esta persona, informamos que no conocemos ni siquiera su nombre. Nos quedamos en las mismas”.

La madre de Diana ha denunciado desde el principio que las autoridades han revictimizado a su hija y a su familia, pues incluso los comentarios de las funcionarias que dan seguimiento al caso lo hacen. “La fiscal ya había hecho comentarios en otra ocasión refiriéndose a la vida íntima de Diana. Ella dice que tenía dos parejas, yo le dejé en claro que no era así. Es una cosa que siempre me ha molestado mucho, ya le dije que se retracte. La fiscal argumenta que no lo dice públicamente, pero lo está diciendo enfrente de mí y yo creo que, de todas las mujeres, es a la que más le duele. Ya son dos veces que revictimiza a mi hija y yo ya estoy cansada de oírla”.

 – A ustedes les duele que les pinten sus edificios, que les rompan sus edificios. A mí me dolió mi hija, me sigue doliendo, yo creo que hasta que me muera me va a seguir doliendo. Los edificios los pueden despintar y no va a pasar absolutamente nada. Nosotros vamos a seguir haciendo lo que tengamos que hacer y ellos que hagan su trabajo… que no entreguen pruebas que nosotros juzguemos que sean ciertas, porque no queremos ya más mentiras.

La madre de Diana subraya que nunca va a olvidar cómo fue tratado el cuerpo de Diana.

– Me lo fueron al dejar al Semefo sin ninguna preservación. No cuentan ni siquiera con refrigeradores (y que) haya sido dejada en el piso, denigrada cuando ya había sido violada, todavía ellos se encargaron de seguir denigrando su cuerpo. A nosotras nos duele demasiado cómo son tratadas nuestras hijas después de que son asesinadas, después de que son violadas, después de que son tiradas en la calle como si fueran basura, todavía esas autoridades siguen incurriendo en muchas violaciones contra sus cuerpos. Esto apenas empieza- dice Lidia Florencio.  

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