en lugar de la credencial con fotografía

perdí la entrevista de trabajo y me fui a jugar candy crush

nunca jugué candy crush pero recuerdo que el año pasado cuando necesité

hacerme un aborto y esperaba a la asistente social la psicóloga y el

vendedor de remedios esperaba a mi lado jugando candy crush

y se emputaba porque la próxima vida sólo llegaría en 29 minutos

comencé a pensar en las piedritas explotando como un último

suspiro y la señora doctora tan sabia con su sni envidiable

para quien es dado a las envidias de los sni esa gente que dice ya sabes

quién soy y mi currículo tiene 9 páginas cómo voy a saber

que tú eres tú y las piedritas explotando sí ella tiene razón yo

tampoco sé averiguar cómo yo soy yo pero mira la credencial

no ayudaba mucho un nombre que no uso una familia que

no tengo y esa frase tan bonita cómo voy a saber que tú eres

tú es tan poesía mijita esto es contratación pública no esto ya

no es poesía cualquier cosa como ‘trabajadorcitos de reparticiones

públicas/ raquíticos/ sifilíticos’ esto es poesía profesora y no hay

una vida de aquí a 29 minutos con mis 2 bananas apachurradas

en el borrador apachurrado con el párrafo que el guapetón me pasó

ayer es literatura social vista como historia social va por ahí zampa

todo apachurrado con las cáscaras de las 2 bananas negras y qué palabras

bonitas gramacho es una palabra bonita y altamira adma y

zeboim y mis indios también son tan bonitos y olvidados

olvidados como mi credencial que no sirve para nada

que no sea perderme una entrevista y que no hace falta cuando

un amigo me manda unos 200 o 300 pitos y cuando yo digo yo

soy yo me quedo pensando en ese amigo mío tan bonito todo chueco todo

todo cómo será vivir en un poema de nombre bonito de todos los

santos de todos los jodidos cómo será escribir un poema donde

vivir donde no tener credencial con un nombre amarildo un

nombre claudia un poema sin nombre sin concursos sin candy

crush y las doctoras un aborto es muy serio cómo pudiste ser

atacada qué falta de juicio en benfica y sus callejones a esa hora y los

doctores tan listos una ciudad con muchos 200 o 300 pitos

y un amigo que aparezca a las 11 para salvar el día para darte una

alegría santa niña pinta y maría y nos reímos y todo son carcajadas

y gozo por los ojos es sólo pasión amor y no encarno en ti

sólo en todas las chiquitas lindas para cogerte hasta reventar y tú

regresas a los domingos con la casa llena la familia tan feliz la ciudad

tan quieta más prosa que poema regresas mientras camino 12

minutos escuchando que la diversión está frente a la tele hdtv y rio

ahora otros 12 minutos y en fin me recuesto pensando pensando en un

poema que sea más que fluxionismo en los hollow men

y ria eliot en el candy crush las piedras explotan como un último

suspiro

Film, 1959

Hoy no vamos a Köln. Ni hoy,

mañana o en dos mil catorce, mi bien.

La amargura araña los cristales de las catedrales,

escondidas. Ya fueron ojos, vitrales y saudade,

ahora —con tantas niñas muertas, palestinas

e irlandesas y decididamente apenas

humanas —ciudades apenas, como todas

las otras conurbadas, caminadas trabajosamente,

coloridas, bombardeadas y olvidadas.

Ciudades nuestros ojos cristales que no enrojecen,

ni ríen, ni lloran al menhir. Un inútil estudio más

para el silencio, el desierto. Ruinas.

en lugar de lúdico

con el chicotito de lou-salomé, voglia

me dice adiós. con un beso en los ojos

me cierra la caja acústica

poemas, bicicletas, homo

ludens, sólo el antes y nunca

más. occhi. eco.

f2, completar los espacios

me ha estado diciendo más que la carretera

—las aguas y peces y estrellas de las carreteras

los silencios, los vacíos, las ausencias.

leo lo que en la carretera se prefija en a, in, des

el fondo y lo raso, sumersión y caída

el hombre que no me reconoce, el ojo

del pez muerto. el arte, invisible.

kabuki

con la fuerza de un himen

los pies apretados de geisha

me recojo

lanzo

bendiciones y espadas

Nina Rizzi (Campinas, 1983). Es historiadora, editora, poeta y traductora. Ha publicado los libros “tambores pra n’zinga» (Editora Multifoco, 2012), “A Duração do Deserto” (Editora Patuá, 2014), “geografia dos ossos” (Editora Douda Correria, 2016), “quando vieres ver um banzo cor de fogo” (Editora Patuá, 2017) y “sereia no copo

d’água» (Edições Jabuticaba, 2019). Es traductora de Susana Thénon, Alejandra Pizarnik, Óscar Hahn y Clorinda Matto de Turner.

Sergio Ernesto Ríos (Toluca, 1981). Es director de Grafógrafxs revista de literatura de la Universidad Autónoma del Estado de México. Publicó “Larga oda a la salvación de Osvaldo” (UANL, 2019), en coautoría con Minerva Reynosa, “El ganador del primer premio del centro de estudios interplanetarios” (Periferia de escribidores forasteros, 2019), “máquina portadora de cabezas” (edición digital, 2018) “Quienquiera que seas” (FOEM, 2015), “Brazuca“(Palacio de la fatalidad, 2015), “Obras Cumbres” (Bongobooks, 2014), “La czarigüeya escribe” (Editorial Analfabeta, 2014), en coautoría con Diana Garza Islas, “Muerte del dandysmo a quemarropa” (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012) y “Mi nombre de guerra es albión” (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2010).

Tradujo del portugués “Boa sorte, 7 poetas brasileñas” (Grafógrafxs, 2020), “Bruno Brum a ritmo de aventura” de Bruno Brum (Palacio de la fatalidad, 2017); “Droguería de éter y de sombra” (Palacio de la Fatalidad, 2014) de Luís Aranha; “Oda a Fernando Pessoa” (Palacio de la Fatalidad, 2017), “Paranoia» (Palacio de la Fatalidad, 2013) y “Voy a moler tu cerebro” (Red de los poetas salvajes, 2010) de Roberto Piva; la antología de poetas brasileños nacidos en los ochentas “Escuela Brasileña de Antropofagia” (Kodama Cartonera, 2011). Tradujo del inglés, con Diana Garza Islas, “Una noche, senté a Donald J. Trump en mis rodillas/Y otras teorías estéticas del siglo XXI” (Oficina Perambulante y Palacio de la Fatalidad, 2017), a partir de un ejercicio de Chris Rodley.

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