Por Sergio Ernesto Ríos

RAQUEL GAIO

5 poemas

estamos siempre perforando el tiempo

tenemos abismos que rasgan los antebrazos

y una cicatrización forjada en la lengua de los días

creamos siempre los mismos calabozos

y ninguna procesión nos salva

nuestro lenguaje es picado por la desmemoria

y nuestra vigilia es abastecida por el error

dios habla un lenguaje indescifrable

pero estamos siempre traduciendo

como pozo, caballo o nosotros mismos.

***

los días de sangre

son también los días de naufragio

la piel pálida fundando el lodo

la sangre mamífera hundiéndose en su propia corriente

tener cavidades

la fragilidad de los países mudos

y la atrocidad de los crepúsculos

—las velas violadas por antiguas mujeres—

envejecer y ver la propia sangre en el espejo

cada día más menguado, más desaparecido de sí

—una genealogía comprometida con la desaparición—

es necesario tener huesos para soportar esta tierra oscura

este pantano que se quiere amputado

este cuerpo que cae para dentro de sí.

***

no lo ves pero hay en el desierto

un charco en desequilibrio, una oración antigua, movediza

el grito de un niño, el código justo de la invocación

la penumbra que reside en las distancias

tener un desierto que no se cierra, ennegrecer el calvario

la tibia, la calentura de una geografía,

los nombres que moran en el abandono

ser su propia imigrante la promesa definitiva

la posteridad fallada

guardar en el regazo el propio borramiento.

***

las ancas duras el sexo desmoronándose

¿adónde va tu voz en esa neblina dura de la ciudad?

mi brazo nítidamente fracturado en tu cuerpo

los párpados cosidos en el infierno

mi virginidad aumentando a cada daño

ningún hombre me atraviesa

hay un desierto en la sala como en mi cuerpo

estoy emparejada en algún continente

me sobra un desliz

un agua que tiene en su curso la propia negación.

***

hay un rinoceronte en mi patio que me resplandece cada noche

no hay metáfora que sostenga mi cintura

dolo mugriento que ensordece los huesos como una mancha

tengo entre los dedos un crucifijo pagano

que me hace sangrar como siempre quise

novenario que entorpece

las horas en mi cuerpo son como escombros

altares perdidos en el océano

Traducción de Sergio Ernesto Ríos.

Raquel Gaio (Río de Janeiro, 1981). Es poeta y artista visual. Publicó los libros “manchar a memória do fogo” (Uratau, 2019) y “das chagas que você não consegue deter ou a manada de rinocerontes que te atravessam pela manhã” (Editora Patuá, 2018). Desarrolla trabajos entre la fotografía, performance e instalación para dialogar con lo perecedero, el tiempo, la memoria y la fragilidad.

Sergio Ernesto Ríos (Toluca, 1981). Es director de Grafógrafxs revista de literatura de la Universidad Autónoma del Estado de México. Publicó “Larga oda a la salvación de Osvaldo” (UANL, 2019), en coautoría con Minerva Reynosa, “El ganador del primer premio del centro de estudios interplanetarios” (Periferia de escribidores forasteros, 2019), “máquina portadora de cabezas” (edición digital, 2018) “Quienquiera que seas” (FOEM, 2015), “Brazuca“(Palacio de la fatalidad, 2015), “Obras Cumbres” (Bongobooks, 2014), “La czarigüeya escribe” (Editorial Analfabeta, 2014), en coautoría con Diana Garza Islas, “Muerte del dandysmo a quemarropa” (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012) y “Mi nombre de guerra es albión” (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2010).

Tradujo del portugués “Boa sorte, 7 poetas brasileñas” (Grafógrafxs, 2020), “Bruno Brum a ritmo de aventura” de Bruno Brum (Palacio de la fatalidad, 2017); “Droguería de éter y de sombra” (Palacio de la Fatalidad, 2014) de Luís Aranha; “Oda a Fernando Pessoa” (Palacio de la Fatalidad, 2017), “Paranoia» (Palacio de la Fatalidad, 2013) y “Voy a moler tu cerebro” (Red de los poetas salvajes, 2010) de Roberto Piva; la antología de poetas brasileños nacidos en los ochentas “Escuela Brasileña de Antropofagia” (Kodama Cartonera, 2011). Tradujo del inglés, con Diana Garza Islas, “Una noche, senté a Donald J. Trump en mis rodillas/Y otras teorías estéticas del siglo XXI” (Oficina Perambulante y Palacio de la Fatalidad, 2017), a partir de un ejercicio de Chris Rodley.

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