Marco A. Rodríguez

Toluca, México; 30 de junio de 2020. Como si el riesgo de mantenerse en contacto con pacientes infectados de coronavirus no fuera ya suficiente, Yair, al igual que otros trabajadores de la salud, ha aprendido a cuidar cada paso que da fuera del nosocomio en el que ha trabajado los últimos cuatro meses.

La pandemia del coronavirus resignificó el color blanco de las clínicas, pues de pronto las filipinas que en el Hospital para el Niño de la capital del Estado de México (IMIEM) inspiran confianza a los menores y a sus padres, afuera, en las hostiles calles, sucede lo contrario: a veces son sólo miradas espesas las que les son lanzadas y que se sienten como una daga de odio, pero también hay provocaciones verbales, incluso amenazas de muerte o la muerte misma, como la masacre registrada el 8 de mayo pasado donde dos enfermeras y su hermana perdieran la vida en la ciudad de Torreón, Coahuila.

Para Yair las advertencias comenzaron a inicios de junio.

Sus vecinos, cuyos nombres se mantienen en anonimato debido a los procedimientos judiciales que ya se llevan en su contra, no han hecho más que denostarlo. Tal como refiere Yair a este reportero, fue entre el 8 y el 10 de junio cuando la familia de una casa contigua amenazó con quemarlo. La razón aparente: ser enfermero y por lo tanto un foco de infección para los habitantes de la colonia Centro, en Almoloya del Río, un municipio del valle de Toluca, a 40 minutos de la capital mexiquense.

– Al principio no les hacía caso y sólo me metía a mi casa. Otras más, de plano fingía no escuchar para no caer en su juego y enojarme- dice Yair.

La madrugada del 28 de junio las amenazas se convirtieron en ataques que dejaron cuantiosos daños materiales a su casa, donde vive con sus padres y hermanos, y los cristales de un auto Fiesta Ikon 2006 vueltos añicos.

Eran las 00:40 y las calles frías de ese municipio lucían desiertas. Apenas 15 minutos después, una turba irrumpió la tranquilidad. Alrededor de seis personas amenazaban, de nueva cuenta, con quemar al enfermero de 20 años, quien al sentirse acorralado pidió a su hermana, de 15, que grabara lo que estaba pasando desde una de las ventanas en el piso superior del predio.

– ¡Te vamos a quemar y chinga a tu madre, pendejo! ¡Te vamos a quemar, culero!,- le gritó con voz entrecortada una mujer que se plantó frente a la entrada principal de la casa con el número 24, en la calle Ignacio Ramírez, como para evitar que Yair o alguno de su familia pudiera escapar.

Marco Antonio Campos, el hermano de 21 años de Yair, regresaba a casa a esa hora cuando fue confundido por los agresores y por eso recibido a golpes. Marco, en un acto instintivo de protección, cubrió su rostro y cuerpo con las manos, pero su dedo índice se cruzó en el camino de una pala con la cual un hombre le soltaba un golpe: se escuchó entonces un crujido seco.

Cuando parecía que las amenazas habían cesado, pues los familiares de la mujer que seguía insultando a la familia la empujaron de vuelta, otro sujeto apareció. Llevaba una piedra en la mano, y en menos de 20 segundos destrozó el parabrisas del carro de Yair. En el video compartido en las redes sociales se observa cómo los demás buscan frenar al de la piedra, pero éste se cuela de pronto por su lado izquierdo y acomete. Los testigos corrieron por auxilio, pero era tarde. Cuando los policías municipales llegaron, los agresores ya habían vuelto a su guarida.

Las benditas redes sociales

El desequilibrio de la justicia en México y su raquíticas nociones del sentido común dejaron en un principio desamparados a Yair y su familia al no tomarle declaración a él, sino solo a su hermano, aunque al poco tiempo recularon y enmendaron.

La familia acudió también al Ministerio Público de Santiago Tianguistenco en donde al principio ignoraron las peticiones y reclamos del enfermero. En cambio, quien pudo participar en la denuncia fue Marco Antonio, su hermano. Un médico legista practicó una breve revisión médica y determinó que el índice de Marco estaba fracturado.

– Yo no me quedé conforme de que no me tomaran declaración y fue el motivo por el que hice la publicación. La compartí con todos mis compañeros del trabajo y fue como se hizo viral– dice Yair.

En el texto referido, expuesto en Facebook, fueron etiquetados el secretario de Salud del Estado de México, Gabriel O´Shea Cuevas, y la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), lo que prendió focos rojos entre las autoridades que horas antes lo excluyeran para escuchar únicamente la versión de su hermano.

Entonces, y sólo entonces después de que la publicación se hiciera viral, con más de 4 mil 400 veces compartida, los agentes se comunicaron con Yair para pedirle la declaración correspondiente. Ya luego dieron celeridad a los procedimientos e incluso este martes buscaron a la familia en su domicilio.

El caso no tardó en llegar a las oficinas de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem), donde se abrió una carpeta de seguimiento. Previo a ello, la familia salió del MP de Tianguistenco con un documento signado por Nancy García Solís, agente del Ministerio Público en el área de Investigación. En la foja, en cuya parte inferior derecha sobresale el sello de la Fiscalía, la institución se compromete a proporcionar “auxilio inmediato por integrantes policiales al domicilio donde se localice o encuentre la víctima o el ofendido al momento de solicitarlo”. SIC

Versiones paralelas

Para la mañana del 29 de junio comenzaron a estacionarse vehículos oficiales de la policía municipal sobre la calle de Ignacio Ramírez, pero esto provocó la reacción de sus agresores, quienes publicaron un primer video afirmando que los actos obedecen a supuestos ataques cometidos por Yair contra cuatro mujeres de esa familia; sin embargo otra publicación habla de 15 familiares del enfermero, quienes agredieron en un primer momento a los vecinos.

A finales de marzo el Ministerio de Gobernación de México reportó 47 agresiones contra el personal de salud en 22 estados de la República; siendo el 80 por ciento de estos casos cometidos contra enfermeras y enfermeros. De ese total sólo se detuvieron a tres supuestos responsables.

Este martes los hermanos Campos Núñez fueron citados nuevamente a declarar, Yair por primera vez y Marco Antonio por segunda; la única diferencia que existe, hasta ahora, es que ya hay una demanda iniciada por allanamiento de morada.

La presente crónica corresponde únicamente a la versión del joven enfermero; sin embargo ya se ha contactado a la familia señalada en el texto a fin de que exponga su parte.

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