Daniela Albarrán

Toluca, México; 17 de mayo de 2020. En una clase de narratología en la universidad vimos los arquetipos de Jung y cómo funcionaban como personajes dentro de la literatura; si bien en ese momento no fue un tema significativo en mi vida, posteriormente conocí el Tarot y toda mi perspectiva de la vida y de la literatura cambió, tan es así que intenté escribir una tesis al respecto; sin embargo, por cuestiones académicas, fue imposible llevar a término ese trabajo de investigación, pero mi interés y mis estudios sobre este tema se han incrementado con los años. Es por eso que quiero compartir un poco.

Se dice mucho en torno al Tarot, e incluso, lo primero que se piensa, es que es una forma de “intervenir” o “adivinar” el futuro, ese es otro aspecto en el que no me centraré pues no es de mi interés (aunque cabe aclarar que es una disciplina mántica, como la lectura de mano, del café, runas, etc). Pero para saber cómo funciona, es primero necesario conocerlo, y para ello es importante responder algunas preguntas básicas y aclarar que estamos frente a un libro sagrado, como la Biblia y el Corán.

¿Cómo está compuesto el Tarot?

Está compuesto por 22 naipes que son los Arcanos mayores; estas cartas tienen una figura y un número, exceptuando el Loco o Le fou. Las demás cartas están compuestas por cuatro series de 14 naipes conocidos como bastos, espadas, oros y copas parecidas a lo que conocemos como la baraja española; es así es como se conforma el mazo de 78 cartas.

¿Cuál es su origen?

¡Uf!, es una respuesta que no se tiene con certeza, pues hay muchas versiones al respecto, pero este libro se remonta al menos hacia 1120, cuando un emperador chino mandó hacer un juego para entretenerse. Otra versión cuenta que nació a partir de un juego llamado Trappola, donde se pueden ver los primeros símbolos herméticos de la baraja.

Una de las versiones más sobresalientes es que el Tarot proviene del libro del dios Toth, aquí cabe aclarar que Toth es el equivalente a Mercurio, es decir, el dios de los jeroglíficos, así que no es una teoría descabellada.
En suma, aunque no se sabe con certeza el origen del Tarot, hay muchas especulaciones al respecto, pero lo que sí se sabe es que este libro fue utilizado como juego en cortes principescas como la de los Sforza.

También se sabe con certeza que aparte del Tarot de Marsella, hay muchísimos modelos creados por diversos diseñadores como el de Aleister Crowley, Oswald Wirth y, por supuesto, la restauración que realizó Alejandro Jodorowski al Tarot de Marsella en 1997.

Independientemente de cuál sea su misterioso origen o su diseño, que ha sido modificado a lo largo de los siglos, las figuras que lo componen permanecen, pues son arquetipos y todos los días convivimos con ellos.

¿Cómo funcionan estos arquetipos?

Eso lo explicaré en la siguiente columna.

Sobre la autora:

Daniela encuentra en la escritura un escaparate hacia mundos diversos, algunos de ellos los descubre conforme sus ojos se pasean por páginas de otros autores, pero también es constructora de los propios. Es creadora y lo hace siempre bien. Para ella la escritura es “un acto íntimo y sagrado que se logra únicamente en la tranquilidad de la soledad”.  Así pues encuentra en las letras un espacio de libertad creativa y expresión.  Su vida está llena de vocales y consonantes, de palabras y líneas.

A través de Post it, nombre con que ha bautizado a su sección-columna-espacio, nos llevará de paseo por el mundo de la narrativa. En este espacio Daniela es libre tanto como sus ideas.

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