Miguel Alvarado

Toluca, México; 9 de enero de 2020. A pesar del optimismo con el que el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, aborda el tema de la violencia en territorio mexiquense, ésta ha escapado al control de las autoridades hace mucho, tal como lo apuntan los siguientes indicadores, recogidos en noviembre del 2019, y que señalan que en impunidad, por ejemplo, el Edoméx es segundo lugar nacional, pues 93 % de los delitos no se denuncian, según el Índice Global de Impunidad (IGI) 2016, de la Universidad de las Américas, que sumado al aumento de pobreza en 14 por ciento los últimos diez años, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, y un analfabetismo que afecta a 3 millones de personas, han sentado profundas bases para la construcción de la inseguridad.

Ahora mismo, por ejemplo, municipios mexiquenses se encuentran bajo asedio del cártel del Cártel de Jalisco Nueva Generación, que ha desatado en el sur de la entidad una guerra por plazas contra la Familia Michoacana, denunciada por ciudadanos y a quienes el gobierno del Estado de México simplemente ha ignorado. La detención de tres sicarios del CJNG y video tomados por ciudadanos del sur de narcopatrullas recorriendo la Tierra Caliente del Estado de México dan fe de eso. El Cártel de Jalisco Nueva Generación tiene presencia más profunda en el Edoméx, tanto que la secretaria de Seguridad estatal, Maribel Cervantes, aceptó que esa organización había convocado a una “reunión cumbre” con jefes policiacos de las regiones de Amecameca, Ecatepec, Cuautitlán Izcalli y Zumpango. En esa junta, los líderes pidieron a la policía por lo menos no interferir en las actividades del cártel.

En 2018, el CJNG era uno más de los 13 grupos delincuenciales que desarrollaban actividades en el Estado de México, entre los que destacaban la Familia Michoacana, los Rojos y los Guerreros Unidos. Pero ahora, y luego de versiones que indicaban que había pactado con la Familia, el CJNG, se ubica como una de las dos fuerzas delictivas más poderosas en zona mexiquense.

Otros municipios a los que ha llegado el grupo criminal y conseguido afianzar su poderío son Ocuilan y Joquicingo, ubicados en una zona boscosa en poder de talamontes, con los que presuntamente se habría asociado. Félix Alberto Linares, alcalde de Ocuilan, murió de manera trágica el 4 de enero de 2019 cuando la avioneta experimental que tripulaba cayó en la zona de Puente de Ixtla, Morelos, región considerada de alta actividad delictiva. Linares era uno de los defensores más férreos de los bosques de su región y también ayudaba a campesinos de Joquicingo para organizarse. En este último municipio, el arribo del Cártel de Jalisco Nueva Generación y la instalación de laboratorios procesadores de droga fue denunciada por sus habitantes este año, pero nadie los ha auxiliado. El patrullaje del ejército se ha vuelto cada vez más esporádico en esa región, la cual ya fue entregada al cártel.


Del Mazo se encuentra ante una crisis de violencia innegable, que deberá enfrentar junto a investigaciones por lavado de dinero que la Unidad de Inteligencia Financiera dirigida por Santiago Nieto realiza contra el andorrés Jordi Segarra, uno de los operadores políticos de la campaña electoral que lo llevó al poder.

El discurso público sobre inseguridad y violencia de Del Mazo no considera ninguna de las anteriores situaciones y por el contrario, intenta centrarse en algunos indicadores como el de robo a vehículos, que bajó 9 por ciento, lo cual resulta lo único positivo que ha logrado su gobierno en materia de seguridad.

– Sin duda el reto más importante que tenemos es seguir trabajando para seguir brindando mejores condiciones […]- dijo el mandatario hoy, durante la entrega de becas para estudiantes que se preparan en el extranjero. Pero la realidad es más compleja que eso y las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) ubican al Estado de México como la entidad más peligrosa del país, porque aquí se concentra una sexta parte de los delitos de toda la república, lo cual arroja la insólita cifra de 39 delitos por hora.

En Toluca, en el 2018 las carpetas de investigación por homicidio aumentaron 175 por ciento, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU). El Edoméx presenta también la incidencia delictiva anual acumulada más alta, y también dentro de esta clasificación se mantiene como el único en situación crítica, con 280 mil 185.

El Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) reportó para julio de 2019 que las muertes con violencia para ese mes recayeron en 97 por ciento en los homicidios dolosos, y el 3 por ciento en la categoría de feminicidios. La forma más común de causar la muerte fue por arma de fuego, con el 70 por ciento y el 74 por ciento de los fallecidos tenían más de 18 años, mientras que el 3 por ciento se trataba de menores de edad. El 86 por ciento de los muertos eran hombres y el 11 por ciento mujeres, pue 3 por ciento no pudo ser identificado. El Edoméx también ocupó el segundo lugar nacional de homicidios dolosos y feminicidios Para Del Mazo y para la Federación, la respuesta a la violencia imparable es la militarización. “Estamos creciendo la presencia de la Guardia Nacional en las distintas regiones que tenemos de la Guardia en el estado, y esto nos irá permitiendo tener mejores condiciones de seguridad”.

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