Miguel Alvarado

Toluca, México; 14 de diciembre de 2019. La Universidad Autónoma del Estado de México ocupa este 2019 el lugar 16 entre 50 escuelas analizadas, en el ranking de las mejores universidades que cada año realiza la revista especializada AméricaEconomía Intelligence. Se encuentra por encima de instituciones particulares como la Universidad Anáhuac o el Instituto Tecnológico Autónomo Metropolitano, que la siguen en los peldaños inmediatos, pero por debajo de las que siempre han sido las mejores del país, como la UNAM, el Tec. de Monterrey o el Politécnico, la Universidad Metropolitana.


Las 10 mejores instituciones educativas de México

  1. UNAM.
  2. Tecnológico de Monterrey.
  3. Instituto Politécnico Nacional.
  4. Universidad Autónoma Metropolitana.
  5. Universidad de Guadalajara.
  6. Universidad de las Américas.
  7. Colegio de México.
  8. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
  9. Chapingo.
  10. Universidad Iberoamericana.

La UAEMéx obtuvo una calificación docente de 49.3 de 100 posibles; en Investigación le adjudicaron 54, aunque en prestigio apenas obtuvo 17 puntos de 100 posibles, mientras que su oferta de posgrado alcanzó 67.8 puntos. La internacionalización de la Universidad está calificada con 69.8 puntos y su acreditación alcanzó los 75 puntos.


El índice de calidad final para la UAEMéx fue de 53.70 puntos.

En 2017 y 2018 la institución ocupó el lugar 18, mientras que en 2016 estuvo en el sitio 17.

La crisis

La Universidad atraviesa por una de sus peores crisis de los últimos años. Arrastra ya un quebranto financiero derivado de su involucramiento en la operación de desvío de recursos denominada Estafa Maestra, en la que se otorgaron contratos ilegales por 7 mil 670 millones de pesos, de los cuales no se sabe dónde están 3 mil 433 millones. En esta operación están señalados la ex secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles; el ahora gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, cuando era director de Banobras y otros funcionarios de origen mexiquenses como el ex rector de la UAEMéx, Eduardo Gasca.

Eso, además del impago de cuotas de sus trabajadores al Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM), las cuales alcanzan 2 mil 700 millones de pesos y la disputa por una reforma universitaria que acota el poder político de la Rectoría, han debilitado la poderosa estructura que representaba la institución -cuyo apego al gobierno del Estado de México y a las administraciones emanadas del priismo fue siempre evidente- sumió a la institución en una crisis que rebasó cualquier ámbito de solución.

Al borde de una quiebra técnica, a principios de diciembre la UAEMéx debió desaparecer al equipo de futbol profesional Potros Salvajes, que participaba en la Liga de Ascenso mexicana. Esa estructura deportiva no duró ni siete años. Sin embargo, todo lo anterior apenas representa una parte de esa crisis, porque la violencia letal ya la ha alcanzado.

El reciente feminicidio de la profesora de danza, Sonia Pérez, cometido por su ex esposo, Édgar Rafael Delgado Peña, en los camerinos del Teatro de los Jaguares, desató una ola de protestas que reclamaron la acción de la Rectoría, una entidad pasiva siempre en ese tema y cuya gravedad ha matizado a lo largo de los años. La respuesta de la comunidad agredida fue la toma de la Rectoría, la pinta del inmueble con exigencias para proteger a las mujeres en particular.

El rector Alfredo Barrera Baca tuvo que sentarse, a ras de suelo, para dialogar, obligado a “reforzar los mecanismos para garantizar la seguridad al interior de la institución y salvaguardar la integridad de la comunidad en su conjunto”.

Esa era una tarea que debió hacerse hace mucho tiempo, y no tenía por qué representar, apenas ayer, un punto de partida para “sensibilizar a la comunidad universitaria en materia de violencia de género”.

A mediados de 2019 una serie de denuncias de universitarias desnudó la realidad de la comunidad universitaria: acoso, violencia sexual, presión y chantaje se viven a diario en todos los niveles que componen la Universidad, lo cual fue narrado en el marco del movimiento Me Too, que logró reunir una serie de testimonios que involucraban a profesores, administrativos y alumnos.

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