Elpidio Hernández


Toluca, México; 18 de octubre de 2019. Las consecuencias de un día de sangre y fuego se dejan sentir en todo el país. En Toluca, por ejemplo, redes sociales advierten de operativos de la Fiscalía federal debido a traslados de detenidos al penal de Almoloya. La suspensión de viajes por carretera a ciudades del norte desde el centro del país también fue consecuencia del día día en que el narco doblegó a la Guardia Nacional.

Porque ayer, en Culiacán, se constató el poder del narco.

Las ráfagas de balas de rifles de alto poder se multiplicaron el día de ayer en la ciudad de Culiacán tras la detención de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, que hasta hoy en la mañana fue confirmada, junto con su posterior liberación, por el presidente Andrés Manuel López Obrador. “Fue una decisión tomada por el concejo de Seguridad Nacional y en la cual yo estuve de acuerdo”.

Al mismo tiempo se registraba la fuga de al menos 20 reos de un penal en Culiacán, lo cual contribuyó al pánico.

Las imágenes de una ciudad con humo negro brotando por todas partes de los autos incendiados, personas buscando refugio para protegerse de las balas y mujeres rezando, se viralizaron en las redes sociales después de las 4 de la tarde.

Y es que se vivió una jornada violenta en la ciudad de Culiacán, tras la detención de Ovidio Guzmán López. Todo comenzó –según el parte oficial del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Alfonso Durazo- alrededor de las 3:30 de la tarde cuando elementos de la Guardia Nacional y la Policía Federal hacían un patrullaje de rutina y fueron atacados por personas dentro de una casa en la ciudad de Culiacán, Sinaloa.

La unidad se defendió y tomó –dijo el secretario- el control de la casa, encontrando a cuatro ocupantes adentro. En el interior, las autoridades identificaron a uno de los ocupantes como Ovidio Guzmán López, uno de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

De acuerdo con el funcionario federal, luego del primer enfrentamiento otros miembros del grupo delictivo llegaron a la escena, con mucho más poder de fuego del que tenían las autoridades.

Minutos después de las 4 de la tarde, usuarios de las redes sociales comenzaron a reportar balaceras en diferentes partes de Culiacán creando una situación de pánico.

Los videos de integrantes del crimen organizado disparando rifles de alto poder en calles y avenidas de la ciudad norteña comenzaron a multiplicarse con el pasar de los minutos.

También se multiplicaron los bloqueos de algunas calles incendiando autos y camiones, y las imágenes de Culiacán con humo negro en diferentes puntos hacían evocar a ciudades de países en guerra como Irak o Siria.

Por la tarde la ciudad se paralizó y el pánico se había apoderado de los habitantes de esa ciudad y no era para menos, un video que circuló en las redes sociales daba a conocer como un hombre armado ingresaba a un restaurante a advertir a los comensales que quien, “se pueda ir que se valla” pues viene gente armada por todas las autopistas.

Otro video también dejó ver la capacidad de fuego de los integrantes del crimen organizado, pues en una de las camionetas donde se movían portaban un rifle de los más poderosos y letales que se pueden encontrar.

Pero mientras eso pasaba en el norte, en el centro del país la información era confusa en las redacciones, los primeros reportes informaban que habían sido detenidos dos de los hijos del ex jefe del Cártel de Sinaloa, Iván Archivaldo y Ovidio Guzmán. Un reporte ampliaba que iban a ser trasladados al penal del Altiplano.

A las 6 de la tarde, cuando Andrés Manuel López Obrador estaba a punto de abordar un avión algunos reporteros le cuestionaron la ola de violencia que se estaba viviendo en Culiacán, pero el presidente sólo se limitó a decir que se informaría más tarde.

Los hechos y los videos siguieron fluyendo en las redes sociales, y uno de ellos, presuntamente grabado en una caseta de Culiacán exhibió a militares estrechando manos y saludándose amablemente con presuntos integrantes del crimen organizado; mientras que algunos audios enviados por WhatsApp exhibieron como los grupos del crimen organizado reclutaban personal para repartir bala por 50 mil pesos en el día y 40 mil pesos en la noche.

Después de las 8 de la noche la información se fue aclarando, los principales diarios y cadenas de televisión confirmaban la detención de Ovidio Guzmán López, pero el parte oficial del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Alfonso Durazo, volvía a generar confusión en las redacciones, pues informaba que, “para garantizar la paz y la seguridad de la población” se habían retirado de las operaciones.

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