A manera de saludo

Sólo podemos atestiguar una parte de nuestro tiempo, pero al hacerlo también damos constancia de aquello relacionado con lo que se ha fotografiado. Gracias a la luz, el mundo se hace visible y si bien no podemos comprenderlo del todo, aprendemos a sentirlo, a escuchar su pulso, a vivir y morir en él.

No se puede dejar de lado la bandera: sirve para todo, incluso para elaborar banderas de otros países. La familia Cosme lo sabe y aprovecha septiembre para fabricarlas en su taller. El escudo está impreso en serigrafía para que no se despinte y dure por lo menos un año. El rito de hacer patria se aprovecha también para recordarnos que, aunque no nos guste, por encima de nosotros tenemos al país más poderoso del mundo. A veces es menos peor estar cerca de Dios que de los “United States”.

Dicen que los cielos de Toluca son los más bonitos del país. Esto no es cierto, no del todo, pero algunos son extraños y en algún momento seducen. El foco de una casa en la ciudad sirve de contraste para observar las nubes, que se arremolinan en un paisaje casi atómico, nuclear, repleto de la lluvia por venir.

Un viejo león del zoológico de Zacango fue operado de un ojo, el cual le fue extraído para evitar complicaciones de salud. Ahora reposa muy repuesto en compañía de su familia, echándole un vistazo al gato y otro al garabato.

Una mujer toma una foto a sus amigos en un bar de Amecameca. Si algo hay en el Estado de México son cantinas y bares, después de todo los centros de diversión más buscados por la población. Un trago o una botella, da igual cuando se trata de pasarla bien. Los bares, sobre todo, también son algunos de los sitios más peligrosos en el país, como puede constatar la masacre de Coatzacoalcos, en Veracruz, en días pasados. Aquí todavía no, pero ya casi. Por lo pronto, salud.

No siempre podemos demostrar amor hacia nuestros semejantes. La violencia que nos rodea y de la cual nosotros también somos partícipes nos afiera volviéndonos animales. Pero a veces -sólo a veces- son los animales los que se encargan de rescatar el lado más humano de cada uno de nosotros. En San Mateo Atenco una campaña de esterilización fue aplicada a mascotas y animales en situación de calle. El amor con el que algunos de los propietarios trataron a sus amigos fue suficiente para consolarlos y pasar el susto del procedimiento. 

El mercado de Palmillas en Toluca es uno de los más famosos de la entidad. Aquí hay de todo y todo está a la venta, incluso lo que no se ve. Es el feudo de Esmeralda de Luna, una líder de ambulantes que ha forjado un imperio a sangre y fuego, protegida por diversas autoridades. Mientras en las calles salvajes se dirime quién manda, demos una vuelta por la zona de ropa, los viernes de cada semana, para ver qué pantalón es el más conveniente.

La contaminación del río Lerma es tan común que ya nadie la nota. Quienes viven en los alrededores están enfermos y aunque lo saben ya se adaptaron. Por lo menos es lo que dicen ellos. El Lerma es un río por cuyos cauces aún fluye la vida, pero para las industrias que lo circundan vale más muerto que vivo, descontaminado. A uno de los ríos más importantes de México lo han dejado morir, adrede.

“En San Juan Atlamica estamos hasta la”… dice la barda de este pueblo, en Cuautitlán Izcalli, en el valle de México, cuyas calles deterioradas hacen juego, por así decirlo, con la angustia de sus pobladores, que ven también cómo la inseguridad hace presa del lugar donde viven.

Taxistas de Toluca se practican exámenes toxicológicos para constatar su capacidad para conducir.  No todos pasaron esta prueba, que los incapacita para manejar unidades de transporte público, que en el Estado de México representa uno de los más caóticos y corruptos sistema de organización, que se ha intentado regular cada año. La colusión entre empresarios y políticos, que muchas veces resultan ser los dueños de las líneas de transporte, imposibilita todo.

Un hombre señala las instalaciones de un parque público en estado de semiabandono en Almoloya de Juárez, un pequeño municipio que se ha transformado debido a la llegada, hace años, del penal federal del Altiplano, donde han estado recluidos los más famosos y peligrosos delincuentes, ninguno de ellos político. Almoloya ha crecido en ese singular ambiente pero también se ha ido despoblando, como prueban las casas de interés social que hoy lucen casi derruidas, lo mismo que parques como el de la gráfica.

Para los migrantes que han hecho de Metepec su casa temporal, el partido de futbol que jugaron contra un equipo local significa mucho más que hacer deporte, ganar o competir. En realidad significa que una parte de este entorno hostil y hasta primitivo que encuentran quienes son expulsados de sus lugares de origen comienzan a empatizar y a ver con otro énfasis a quienes no están aquí porque quieren sino porque han sido obligados. El encuentro terminó siete a uno, a favor de los mexicanos, pero la idea del juego no está centrada en el marcado, ni siquiera en el disfrute. Si el futbol une -lo cual es cierto a veces y en contextos muy distintos a los de la FIFA-, que entonces se juegue siempre.

San Pablo Autopan, al norte de Toluca, es un lugar de pobreza a pesar de que tenga todos los servicios y se pueda encontrar cualquier cosa en las tiendas locales. Diga lo que se diga, se trata del último reducto del pueblo otomí, comido a fuerzas, tragado por la civilización que representa la capital del Edoméx, y que en realidad no es otra cosa que una manifestación del agandalle, en todas las actividades y desde todos los puntos de vista. Esta es una calle de la colonia Aviación, todavía zona rural que ha ido perdiendo campo, aire, viento, vida.

Accidentes de tránsito hay muchos, todos los días. Es una de las causas principales de muerte en México y en Toluca. Pero detrás de cada uno de estos golpes mortales hay una historia, la historia, claro de quienes vivieron para contarla y de quienes no podrán hacerlo. En esas vidas se encuentran muchas de las respuestas por las que sucede esto: un mal día, una enfermedad no atendida, la angustia por llegar pronto, la desidia, el descuido, incluso el demasiado amor. Ahí, entre los fierros retorcidos se encuentra todo, y es un lugar en el que nadie quiere mirar. 

San Cayetano es un pueblo, mejor dicho, apenas una calle ubicada en la delegación de San Pablo Autopan donde pasan muchas cosas. Hace unos días, la persecución de un grupo de ladrones que habían robado una camioneta en Lerma terminó ahí, dibujando sin contemplaciones la tragedia permanente de México: un muerto, un herido y un fugado fue el saldo final, que observaron los pobladores de esta calle o pueblo desde las barreras de la autopista que pasa cerca.

Textos: Miguel A. Alvarado

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