Miguel Alvarado

Toluca, México; 6 de septiembre de 2019. Nuevamente, el canal de aguas negras que atraviesa la ciudad de Toluca pone en riesgo algunos inmuebles y puntos en donde la bóveda que encierra el río presenta fisuras, como es el caso de la Plaza Toluca, un complejo de oficinas donde se ubican dependencias en el centro de la ciudad, que hasta la fecha permanecen cerradas, desde el 23 de agosto.

Este es uno de los puntos mencionados en el Atlas de Riesgos 2018 para la capital del Estado de México, documento en el que se apunta que 3 mil 144 metros de la bóveda del río Verdiguel se encuentran en condiciones de riesgo inminente, y que además hay detectados 158 inmuebles que se encuentran sobre o junto a la bóveda. Además, la longitud de la bóveda en la zona territorial de riesgo es de 5 mil 843 metros, extensión sobre la cual hay 240 inmuebles ubicados en la bóveda o junto a ella.

Sobre la fisura de Plaza Toluca, reportes de diarios locales como Tres PM mencionan que se espera un dictamen del Colegio Mexiquense de Ingenieros Civiles para conocer de manera adecuada la situación, pues debido a inundaciones recientes se localizaron fracturas en el estacionamiento subterráneo y después de una revisión en la que participaron organismos oficiales, se considera incluso que el edificio puede ser derruido.

Otra de las obras que también impacta en las condiciones de la bóveda es el centro comercial Paseo Molino, propiedad de la ex alcaldesa de Toluca, Martha Hilda González Calderón, y del que se estima, costó cerca de 80 millones de pesos. El Molino tiene además un complejo de 176 departamentos de lujo y 151 oficinas, distribuidos en tres torres de 15 pisos cada una, los cuales se venden aún entre uno y medio y siete millones de pesos. Esa mole ocupa una extensión de más de 7 mil 500 metros cuadrados y se comenzó a construir hace 5 años arriba de la bóveda del río Verdiguel, cuyo cauce tiene origen en las faldas del Nevado de Toluca.

La obra de Paseo Molino ha debilitado ya la estructura que encierra al río y el 11 de febrero de 2015 un boquete se abrió a unos metros de la construcción, tragándose a una persona, que fue hallada muerta días después. Autoridades locales señalaron en ese tiempo que el agujero resultante se debió a que se unió la bóveda con un conector de agua. Para cumplir los requerimientos de la Conagua, los constructores de Paseo Molinos desviaron el curso del agua del Verdiguel, pero los ingenieros que realizaron ese trabajo advirtieron en su momento que el agua buscará de nuevo su cauce original, comprometiendo la resistencia de los edificios.

En la capital del Estado de México hay 129 puntos de peligro o con algún tipo de riesgo detectados por las autoridades locales en el Atlas de Riesgos 2018, y ubica a algunos sitios de comunidades como Tlachaloya, Otzacatipan, Tlachaloya, Cerrillo Vista Hermosa, Huichochitlán, Totoltepec y Tlacotepec, entre otros, en alerta permanente debido a las posibles amenazas que van desde las inundaciones hasta los peligros ocasionados por la inseguridad.

El centro de la capital mexiquense presenta riesgos químico-tecnológicos, organizativos y geológicos, pues una importante zona de hundimientos de localiza a lo largo de la calle de Lerdo, que afecta a edificios como el de la Cámara de Diputados o el nuevo centro comercial y de departamentos El Molino, junto a la Alameda. Según el Atlas de Riesgos de Toluca 2018, el Verdiguel alcanza una extensión de 37.15 kilómetros, de los cuales 28 todavía discurren a cielo abierto. La bóveda tiene una longitud de 8 kilómetros y sobre ella o junto a ella se construyeron 398 inmuebles. Desde 1993 la bóveda del Verdiguel ha presentado por lo menos 20 situaciones de riesgo.

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