José Enrique Rojas González.

Toluca, México; 12 de junio de 2019. El gobierno del Estado de México ha traducido su portal electrónico a dos de las cinco lenguas originarias autóctonas de la entidad, el jñatrjo (mazahua) y el hñähñu (otomí), idiomas mesoamericanos pertenecientes al tronco lingüístico otomangue, y que tienen como finalidad impulsar e incrustar el uso de estos idiomas en el día a día de los hablantes, faena por demás titánica en una sociedad racista y discriminatoria por antonomasia.

Los portales, en funcionamiento desde el pasado año, han sido habilitados para que los internautas con conocimientos de estos idiomas puedan acceder a trámites y servicios que el gobierno estatal ofrece.

En el enlace http://mazahua.edomex.gob.mx/ se encuentra la información traducida al idioma jñatrjo, el que más hablantes posee en el estado con poco más de 116 mil personas de acuerdo con el censo de 2010. La zona mazahua se localiza en el poniente del Estado de México, abarcando regiones amplias de los municipios de Almoloya de Juárez, Atlacomulco, Donato Guerra, El Oro, Ixtapan del Oro, Ixtlahuaca, Jocotitlán, San Felipe del Progreso, San José del Rincón, Temascalcingo, Valle de Bravo, Villa de Allende y Villa Victoria.

Por su parte, el enlace http://otomi.edomex.gob.mx/ posee información relacionada a trámites y servicios que ofrece al gobierno estatal en lengua hñähñu, la segunda más hablada en la entidad, con casi 100 mil hablantes en el territorio mexiquense. La franja otomí se ubica en la Sierra de las Cruces que separa al valle de Toluca de la cuenca de México, principalmente en los municipios de Aculco, Amanalco, Acambay, Chapa de Mota, Villa del Carbón, Morelos, Temascalcingo, Temoaya, Jilotepec, Jiquipilco, Otzolotepec, Soyaniquilpan, Timilpan, Capulhuac, Lerma, Ocoyoacac, Tianguistenco, Xonacatlán, Zinacantepec, Metepec y Toluca.

Los gentilicios otomí y mazahua son palabras de origen nahua. Soustelle y diversos investigadores sostienen que otomí deriva de “tototl” (pájaro) y “mitl” (flecha), significando “flechador de pájaros”, mientras que mazahua procede de la palabra náhuatl “masatl” (venado), con el fonema “ua” que indicaría adscripción a, por lo que significaría “gente del venado”.

No obstante, otros investigadores mexicanos mencionan que ambos conceptos, otomí y mazahua, son palabras despectivas con las que los nahuas denominaron a las tribus otopames una vez conquistado el valle de Toluca por Axayacatl, sexto tlatoani mexica que gobernó de 1469 a 1481.

Por un lado Crispín Amador Ramírez y Everaldo Suárez Nateras, estudiosos de las culturas nahuas y hñähñu, respectivamente, argumentan que “otomí” es un adjetivo despectivo que significa bruto o burdo; por su parte, Esteban Bartolomé Segundo, especialista en la cultura jñatrjo, sostiene que el término “mazahua” fue acuñado por los hñähñus para referirse a la gente que hablaba de forma tosca, “como venado”; los nahuas sólo tradujeron el concepto otomí al idioma náhuatl.

Para revalorizar la cultura tradicional de los grupos étnicos mexiquenses, el Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas (CEDIPIEM)  ha realizado cursos y talleres en 43 municipios de la entidad, principalmente en aquellos con presencia indígena, así como la edición y publicación de obras a los idiomas nativos.

De acuerdo con datos de la Encuesta Intercensal del INEGI, en el 2015 había en la entidad poco más de 421 mil hablantes de alguna lengua indígena. Dos de ellas, el fot’una (matlatzinca) y el pjiekakjo (tlahuica u ocuilteco) cuentan con menos de 3 mil hablantes, por lo que se les considera lenguas en peligro de extinción.

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