José Enrique Rojas González.

Imagen: Brenda Cano.

Toluca, México; 17 de febrero de 2019. La informalidad, el subempleo y las carencias de seguridad social de los trabajadores son las características del mercado laboral del país, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI. Del total de la población en edad de trabajar, 1 millón 830 mil 793, el 3.3 por ciento del total, se encuentran sin una fuente de empleo.

México, con una Población Económicamente Activa (PEA) de 54 millones 696 mil 638 personas y un Producto Interno Bruto de 1.15 billones de dólares,  según el Banco Mundial, es la décimo quinta economía mundial por PIB nominal; sin embargo, el mercado laboral mexicano es poco productivo y más de la mitad de los trabajadores laboran en la economía informal.

Los datos del INEGI muestran que México es un país urbano y que son en las ciudades en donde el problema del desempleo y del trabajo informal se agudiza respecto a las poblaciones rurales. Del total de población ocupada (54 millones 200 mil trabajadores), el 50 por ciento se concentran en ciudades de más de 100 mil habitantes; el resto en asentamientos rurales con población entre los 2 mil 500 y 15 mil habitantes.

La cantidad de personas en el país (cuya población aumentó en 1 millón 209 mil 372 personas de 2017 a 2018) ha sobrepasado la capacidad del mercado laboral nacional por proporcionar fuentes de empleo a la población, creando un fenómeno llamado subocupación. La población subocupada son aquellas personas que se emplean menos de 15 horas a la semana, y que tienen la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo para obtener mayores ingresos. Hasta el último trimestre del año pasado, había 3.7 millones de personas en esta situación.

Por otro lado, un sector importante de trabajadores obtiene sus recursos a través de la economía informal. El INEGI cataloga a este tipo de empleo como “[…] en trabajo no protegido en la actividad agropecuaria, el servicio doméstico remunerado en los hogares, […] los trabajadores subordinados que, aunque trabajan para unidades económicas formales, lo hacen bajo modalidades en las que se elude el registro ante la seguridad social”.

Así, los datos de la encuesta informan que el 56.6 por ciento de la población ocupada, unos 30.7 millones de trabajadores, no poseen seguridad social, prestaciones de ley ni cotizaciones de pensión y de vivienda. De ese total, 14.9 millones son trabajadores de microempresas familiares, 7.5 millones de empresas o instituciones de gobierno, 6.1 millones jornaleros y 2.2 millones trabajadores de servicio doméstico remunerado.

La mayor parte de los trabajadores laboran en el sector terciario de la economía (33.2 millones, 61.2 por ciento del total), el resto en actividades industriales (13.9 millones, 25.6 por ciento del total) y en el campo (6.9 millones, 12.7 por ciento del total).

Por otra parte, el mercado laboral mexicano ha creado más empleados y menos empresarios. Desde el primer trimestre del 2014 hasta el último del 2018 ha aumentado el número de trabajadores subordinados en 3 millones 500 mil personas; en contraparte, en el mismo lapso el hubo 700 mil empleadores más en el mercado laboral. Así, 36 millones 900 mil personas (68.1 por ciento del total), son empleados; 12.1 millones (22.3 por ciento) son trabajadores libres; 2.5 millones (4.7 por ciento) son trabajadores sin remuneración, y sólo 2.7 millones (4.9 por ciento) son los propietarios de los bienes y medios de producción, con trabajadores a su cargo.

Otro de los puntos endebles del mercado laboral del país es el índice de productividad, entendida como la relación entre el Producto Interno Bruto del país y el número de horas trabajadas en México. De acuerdo con un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México es el país miembro con peores niveles de productividad laboral de los 36 países miembros de la organización.

En promedio, los mexicanos trabajan 8.16 horas y generan 178 dólares al día, dando una media de 2 mil 148 horas al año; en contraparte, Irlanda es el país más productivo de la OCDE. Ahí los trabajadores laboran en promedio 6:40 horas y producen 665 dólares cada día.

La OCDE encuentra una relación entre la productividad laboral y la participación de las mujeres en la economía, incentivos altos a la educación de calidad e igualitaria, incremento de gastos en ciencia y tecnología, mayor participación de pequeñas y medianas empresas en la economía, niveles bajos de informalidad y un mercado laboral más competitivo.

En México, 3 millones 276 mil 627 personas trabajan menos de 15 horas a la semana, la mayoría de ellas debido a un empleo precario y necesitadas de otro empleo para complementar su ingreso. En el otro lado de la balanza, 24 millones 555 mil 399 mexicanos trabajan entre 35 y 48 horas a la semana, y 15 millones 619 618 más de 48 horas, cantidades que reflejan la explotación a la que están expuestos los trabajadores. 

Puedes checar el informe completo en el siguiente enlace: https://bit.ly/2SFTnHj

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